lunes, 6 de octubre de 2014

Nuestra Señora de la Encarnación

Como no podía ser menos, no pudimos perdernos esta maravilla de Gloria, perteneciente a la Hermandad de La Sagrada Cena de Sevilla. Pudimos contemplarla en varios sitios, como puede ser La Plaza de San Pedro y en la Plaza Capataz Manolo Santiago, haciendo presentación en La Sagrada Mortaja.

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Fuente: Sagrada Cena de Sevilla
Se trata de un Cortejo bastante pequeño, aunque no significa que no valga la pena, pues ya podrían aprender algunas Hermandades de Gloria a parecerse a ésto, pero bueno cada uno tiene su opinión. Tocando detrás del paso se encontraba la Banda de Música del Maestro Tejera, llevando un repertorio bastante bueno, con marchas como Coronación de la Macarena, Corpus Cristi, Al Señor de la Humildad y Esperanza Macarena. Estas dos últimas marchas se tocaron antes y después de la presentación en el Convento de La Paz. Había una serie de marchas que quizás no sea de lo mejor, como Rey de Reyes, aunque por lo general era un repertorio curioso.

http://www.conocersevilla.org/hermandades/penitencia/dramos/cena/10.jpg
Fuente: Conocer Sevilla
El paso es pequeño y dorado, de buena calidad y bonito, aunque quizás pierda fuelle en los faldones que, si no me falló la vista, eran de recorte pero bueno, el paso era aprobable. La talla de la Virgen de la Encarnación es bastante buena, aunque no he encontrado datos sobre dicha imagen. Como detalle destacable, tiene un libro abierto en las manos que desconozco qué es lo que es. Si alguien me lo puede decir, estaría agradecido.


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Fuente: Sagrada Cena de Sevilla

Próximamente, más entradas sobre Hermandades de Gloria.

Martínez Montañés, por Carlos Navarro Jurado

Parece ser que mi primo le ha pegado fuerte al tema de escribir artículos para este blog, sobre todo en el tema de escultores. Esta vez nos trae uno sobre Martínez Montañés, el gran maestro de Juan de Mesa. Una historia muy interesante sobre gran parte de su obra se desarrolla en las siguientes líneas:

"Indagando sobre el tema de los grandes maestros escultores de la Semana Santa sevillana, que ya inicié con las entradas dedicadas a Juan de Mesa y Velasco, sigo ahora con la figura del que sería su maestro a su llegada a Sevilla, Juan Martínez Montañés.

Como hice en la ocasión anterior, comenzaré la entrada con unas líneas biográficas sobre la vida de este gran maestro imaginero.

Martínez Montañés nació en 1568 en Alcalá la Real, en la provincia de Jaén. A una edad temprana, con algo más de diez años, se traslada a Granada con su familia y será en la ciudad nazarí, donde comience su formación escultórica a cargo de Pablo de Rojas. Pocos años más tarde se traslada a Sevilla donde permanecerá hasta su muerte, a excepción de un breve período de tiempo donde se establece en Madrid al ser requerido por la Corte de Felipe IV para realizar unos trabajos. Como curiosidad, decir que en esta ciudad será retratado por el pintor sevillano Diego Velázquez. 

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/7e/Mart%C3%ADnez_Monta%C3%B1%C3%A9s_ejecutando_el_busto_de_Felipe_IV,_by_Diego_Vel%C3%A1zquez.jpg/200px-Mart%C3%ADnez_Monta%C3%B1%C3%A9s_ejecutando_el_busto_de_Felipe_IV,_by_Diego_Vel%C3%A1zquez.jpg
Martínez Montañés

En Sevilla se instala en la colación de la Magdalena, donde establece posiblemente su taller. Murió en Sevilla en el año 1649 como consecuencia de la peste, enfermedad que mermó considerablemente la población sevillana en aquella época, (se calcula que Sevilla perdió casi la mitad de su población). Tras su muerte será enterrado en la antigua iglesia de la Magdalena, de estilo gótico-mudéjar y que por desgracia fue derribada a lo largo del siglo XIX, por lo que los restos del maestro alcalaíno desaparecieron.

La obra de Montañés es abundante, pero si nos vamos al ámbito cofrade sevillano, solo nos encontramos con una obra que no es otra que la talla de Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Como ya sabemos, esta imagen se encuentra en la Capilla Sacramental de la iglesia de El Salvador. Estamos ante la imagen de un nazareno con la cruz a cuestas realizado por Montañés en el año 1615 aproximadamente. Se trata de una talla íntegra realizada para ser vestida y que mide unos ciento sesenta y cuatro centímetros de alto, mucho más pequeña si lo tomamos en consideración con la talla de Jesús del Gran Poder por ejemplo. 

http://caravaggista.com/wp-content/uploads/2011/09/1216063766357_f.jpg
Nuestro Padre Jesús de la Pasión

La policromía de esta imagen se debe a Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez.

En cuanto a su descripción, podemos decir que las manos apenas rozan la cruz y su cuerpo se muestra algo encorvado. Su rostro es sereno y reflejo de los dolores sufridos por la pasión. El peso del Señor recae sobre la pierna y el pie izquierdo, mientras que levanta ligeramente su talón derecho; la cabeza, por su parte, está esculpida con ligero contraposto, (técnica escultórica empleada para dar sensación de movimiento). La nariz y las cuencas de los ojos son talladas con gran profusión y el cabello está trabajado en pequeños mechones. La boca aparece entreabierta pero no contraída por un gesto de dolor, y por la frente brota la sangre de la corona de espinas, aunque no lleva este atributo pasionario. 

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Nuestro Padre Jesús de la Pasión

Su paso es una verdadera joya de arte realizada por el orfebre Cayetano González, donde emplea plata, oro y marfil. Hace un tiempo a la talla de Jesús de la Pasión le acompañaba una imagen de Simón de Cirene, pero desde los años setenta en adelante procesiona sola. 

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Fuente: Pasion en la distancia

Otras imágenes de este gran escultor son: El Niño Jesús de la iglesia del Sagrario, el Cristo de los Cálices de la Catedral de Sevilla, la Inmaculada Concepción también en la Catedral popularmente conocida como la cieguecita, (la escultura de Martínez Montañés situada en la Plaza de El Salvador aparece con una reproducción de esta imagen), San Cristóbal y el niño en la iglesia de El Salvador o el retablo de la iglesia del convento de San Isidoro del Campo en Santiponce."

Fuente: Rafaes
http://www.juntadeandalucia.es/culturaydeporte/archivos_html/sites/default/contenidos/archivos/ahpsevilla/Galeria/IAPH_baja_calidad.jpg 

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiXOQb4fEFAg1NJ-0sY4bVIEbH-XQEEPMNl8Fk4YVxzKBuYkm6muA7dxCTtPcnxSxpPm6NpLF84l5YzUNOpHP2CBamlMHbrlMr1x5W8APnkk3UykqYkLxkG5j6QxBfiONojBymJcfeIYyI/s1600/Retablo+Mayor.jpeg 

Sin duda, esto sólo es una pequeña parte de la obra de este gran escultor. Yo destacaría su mejor obra, desde el punto de vista personal propio y de mucha gente, que es el Cristo de la Clemencia de la Catedral de Sevilla. Es una de las obras de mayor calibre que existen, a pesar de que mucha gente no lo conoce.


http://www.adevaherranz.es/ARTE/ESPANA/MODERNA/SIGLO%20XVII%20ESCULTURA%20y%20AM/Art%20Esc%20XVII%20Martinez%20Montanes%20Juan%20Cristo%20Clemencia%20Catedral%20de%20Sevilla%20primer%20cuarto.gif
Fuente: adevaherranz.es




Otras obras destacadas son las siguientes, además de las ya nombradas en la segunda parte del artículo sobre Juan de Mesa, su pupilo. Las demás obras podéis encontrarlas en diversos recursos de Internet:

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhV8eWxOJ-Y4imueynxIoPfw4vP4Xggq8wIqjhL1IUoBqIIRkVy4uKwXRy8hXXPyXtlcT3za4_2L-eA1OxOj7uRX4tf84LLpRogzWJx3GwM5sXiGbAEV4tPhMKRSVE95wcsgk86buQRb5A/s1600/VeraCruz_restaurado_01.jpg
Veracruz de Popayá (Colombia)
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgbPUaombStyyqzGZQt8CyfcpePrL1devdhl-aRAEHK1Beo0xxuwY8hIUf5oQ-B-CTaLzPAi4nz8PJQxMLjFI-hZL468mTHlL_3WOcvfEPYWn9NLevQWQctGhFHCD5FBqvVyeF3qv-ECRbY/s1600/50bbe7c56fe0efa97e80fe07001cc296o.jpg
Batalla de Los Ángeles. Jerez de la Frontera.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEirpljgCH5jDEkTFV7Cgglrh0gQyPnOUJgpqubuwhmCpwQ3gSgCx6UdO7Y2Ns-IAMcwnGQlR7lKlY1eeqJtVFNqZvnqwBwJ_J_Msonce5hfHgi31qlWg7n9FiVGc7bEsXFpIwDixYFadPU/s1600/DSC_0691.JPG
Santa Ana instruyendo a la Virgen María. Iglesia del Buen Suceso
San Juan Bautista. Museo de Nueva York

San Francisco de Borja. Capilla de La Anunciación

San Ignacio de Loyola. Capilla de La Anunciación

viernes, 3 de octubre de 2014

Imágenes procesionales de Juan de Mesa en la Semana Santa de Sevilla (II)

Os traigo la segunda parte sobre el artículo del escultor Juan de Mesa, realizado por Carlos Navarro Jurado. Al final, pondré yo también una serie de aportaciones.

"Continúo en esta segunda entrada, comentando algunas otras imágenes del maestro cordobés, y lo hago nuevamente con un Crucificado, que en esta ocasión se trata del Cristo de la Conversión del Buen Ladrón, titular de la hermandad de Monserrat. Esta obra, se contrata en el año 1619 quedando completamente finalizada un año después. Como ya comenté, si no recuerdo mal en la entrada anterior, se trata del segundo crucificado de la serie que Mesa inició años atrás con el Stmo. Cristo de El Amor.


Estamos ante una imagen de grandes proporciones, midiendo unos ciento noventa y un centímetros de altura. Representa a un Cristo vivo alzado en la cruz y no colgante. El Cristo de la Conversión representa un modelo a seguir en otros crucificados posteriores, en lo referente al sudario, que en esta ocasión emplea para su sujeción una cuerda y no nudos como en el caso de El Amor. El rostro de este Cristo presenta ojos abultados, con algunas espinas de su corona clavadas en la frente. Su cabeza se inclina hacia la derecha, adoptando una postura que nos puede recordar a la del Gran Poder, (de hecho esta imagen suele conocerse como el Gran Poder crucificado). Muestra así mismo una actitud dialogante con el Buen Ladrón, en el momento de pronunciar las siguientes palabras: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Sin duda una de las imágenes que no nos podemos perder en las tardes del Viernes Santo.

Fuente: Hermandad de Montserrat

Sigo ahora con otra obra maestra como es la imagen del Señor de la Buena Muerte, titular de la Hermandad de los Estudiantes con sede en la capilla de la Universidad. Representa a Jesucristo muerto en la cruz colgado y no alzado como en el caso del Señor de la Conversión. Su rostro expresa compasión y la cabeza, que no lleva corona de espinas, se encuentra inclinada levemente hacia le derecha. Es una obra donde sobresalen muchos rasgos anatómicos con los músculos del cuello bastante pronunciados y el tórax algo comprimido, percibiéndose así las costillas. El sudario, como en el caso anterior está sujeto mediante cuerdas y, al ser un cristo colgado y no alzado, los brazos forman un gran ángulo.

Fuente: Días de Aplomo

El Cristo de la Buena Muerte fue contratado a inicios del año 1620 y estaba destinado a recibir culto en la iglesia de la Anunciación, hoy sede de la Hermandad de El Valle. Como curiosidad, en 1982 durante un vía crucis, se le desprende la cabeza a la imagen descubriéndose en su interior un pergamino por el que se confirmó que su autoría correspondía a Juan de Mesa.

Fuente: Hermandad de Los Estudiantes

Para finalizar este recorrido sobre algunas de las tallas de este gran imaginero, decir que otras obras como el Sto. Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Entierro de Sevilla o la Virgen del Valle también son atribuidas a la gubia de Mesa."




Sin duda, un gran artículo para aquellos poquitos que no conozcan la obra de este ilustre escultor. Coincidiendo que he estado esta mañana en Sevilla para hacer unas gestiones, me he pasado por el Museo de Bellas Artes (además de pasarme por El Silencio y El Santo Entierro) acordándome del artículo de mi primo, donde varias veces he visto otras obras de un gran calibre de Juan de Mesa que mucha gente desconoce, sobre todo si no ha ido al Museo. Allí, se encontraban otras obras de su gran maestro: Juan Martínez Montañés.

Primero, os voy a mostrar las obras que se hallan en el Museo de Bellas Artes, o al menos, las que podemos ver...

San Juan Bautista, del año 1624

San Juan Nonnato. Año 1626

Virgen de la Cueva. Año 1624
Niño Jesús dando su Bendición. Entre 1610 y 1625
La Virgen María con el Niño Jesús. 
Aquí, un par de obras de su maestro que he visto varias veces en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, Juan Martínez Montañés:

San Bruno
San Bruno
Santo Domingo de Guzmán
San Jerónimo Penitente (No pertenece al Museo de Bellas Artes de Sevilla)

Comparen estas dos últimas imagens con la de San Jerónimo Penitente, de Pietro Torrigiano, el cuál, como detalle curioso, este esculto le rompió la nariz a Miguel Ángel, en una disputa que tuvieron en su momento, según cuentan. Puede apreciarse tal desfiguración en varias obras de este autor. Con ello, podemos comprobar la gran influencia de la Italia renacentista hasta Sevilla, y de ahí, pueden sacar conclusiones de las imágenes que tenemos sean procesionales, de culto u otra cosa.

San Jerónimo Penitente, de Pietro Torrigiano

Por último, algunas otras imágenes y retablos también de Juan de Mesa. Espero que os haya gustado.

Cristo de la Agonía. Parroquia de San Pedro. Vergara (Guipúzcoa). Año 1620

Virgen de Las Angustias. Parroquia de San Pablo. Córdoba. Año 1627

Retablo Mayor del Convento de Santa Isabel. Diseñado por Juan de Mesa
pero ejecutado por Antonio de Santa Cruz. Año 1624
San Ignacio de Loyola. Parroquia de San Francisco.
El Puerto de Santa María (Cádiz). Año 1622

San Juan Evangelista. Estepa (Sevilla)
San José con el Niño. Incinerada en 1936 por la persecución católica que sufrió
la Iglesia en tiempos de la Guerra Civil. San Vicente de Guadalcanal (Sevilla).
Stmo. Cristo de la Buena Muerte. Catedral de Almudena (Madrid). Año 1621

Os he puesto éste de arriba, para que veáis  lo que se parece al Cristo de la Buena Muerte de Los Estudiantes de Sevilla.

Cristo de la Buena Muerte de Santa Catalina. Lima (Perú). Año 1626

Como podéis ver, la obra de Juan de Mesa es casi universal.

Fuente: Cofrades, de Manuel Sánchez de los Reyes.
Fuente: Diario de Cádiz: "San Ignacio, obra de Juan de Mesa".

jueves, 2 de octubre de 2014

Imágenes procesionales de Juan de Mesa en la Semana Santa de Sevilla (I)

Después de seis meses, por fin se anima alguien en escribir un artículo para El Blog del Esparto. Su autor es Carlos Navarro Jurado, siendo un primo mío y fiel lector de este blog. Según me ha comentado no ha podido escribirlo entero por falta de tiempo, como veréis más abajo al final de la entrada, pero traerá más cositas.

Nos habla de uno de los mejores escultores que han existido en la ciudad de Sevilla, que no podía ser otro como Juan de Mesa, autor de grandiosas obras como El Señor de Sevilla y El Stmo. Cristo del Amor. No cuento más, léanlo vosotros mismos que os gustará y es muy interesante:

"En esta entrada quiero hacer una breve exposición sobre algunas imágenes de nuestra Semana Santa que tienen en común, que todas ellas, han salido de la gubia del insigne e ilustre imaginero Juan de Mesa y Velasco. Antes de empezar con ello, haré una corta referencia sobre lo que fue su vida:

Juan de Mesa, uno de los grandes maestros de la escultura barroca en España, nació en Córdoba en el año 1583. Dos décadas más tarde se trasladará a Sevilla, donde ingresa en el taller del que será su maestro Juan Martínez Montañés. Alrededor de 1615 establece su propio taller en lo que en su día fue la colación de San Martín, en cuya iglesia, (del mismo nombre), recibe sepultura al morir de tuberculosis en el año 1627.

San Nicolás de Tolentino. Museo Nacional de Escultura. Valladolid.

Dejando de un lado ya los aspectos biográficos de este imaginero que nos ocupa, pasaré ya a comentar algunas de sus grandiosas obras. Esta serie la quiero iniciar con la imagen que mejor proporciona la devoción y la emoción a la Semana Santa sevillana, y esa no es otra que la talla de Jesús del Gran Poder. Se trata de una imagen de madera policromada concebida para ser vestida que Mesa realizó en el año 1620. Cuando uno ve al Gran Poder procesionar en la Madrugá sevillana junto a ese mar de altos capirotes negros de ruán, no existe otra cosa que no sea ese rostro que atrapa a cualquiera con una garra y silueta que resultan insuperables. Esta magistral hechura nos muestra a Cristo con un rostro decaído pero sereno. Sus cejas enmarcan una expresión de sufrimiento debido a los tormentos a los que fue sometido, todo ello unido al desgaste de su policromía. La boca se presenta entreabierta con lo que podemos apreciar los dientes superiores tallados. Respecto a la postura que adopta, muestra un decidido caminar donde flexiona la pierna izquierda, sobre la cual recae el peso de su cuerpo y de la cruz. La pierna derecha, en cambio, se extiende, y levanta ligeramente su talón en amplia zancada lo que le otorga una sensación de fuerza y de gran poder, (de ahí su nombre). Mucho más se puede comentar sobre esta gran imagen como que fue encargada por la hermandad junto a la talla de San Juan Evangelista, que como sabemos procesiona bajo palio junto a la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso.



Paso a continuación a hablar de otra gran talla del maestro cordobés, como es el crucificado de El Amor, titular de la hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalén y que procesiona en la tarde noche del Domingo de Ramos desde El Salvador. Con esta talla, de 1618, Juan de Mesa inicia una serie de crucificados, al que le siguen otros como el Cristo de la Conversión de la hermandad de Monserrat, de 1619, el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes de 1620 o el Cristo de la Agonía, venerado en la localidad vasca de Vergara. 


En el contrato que le hizo la hermandad para ejecutar al Cristo de El Amor, Mesa manifestó el deseo de que solamente él ejecutara la obra sin la ayuda de ningún otro oficial de su taller. Esta imagen representa a Cristo muerto en la cruz con una marcada serenidad y expresividad en el rostro. Presenta unas cejas fruncidas, párpados cerrados y labios entreabiertos que nos permiten atisbar aún después de muerto, gestos del dolor sufrido. La corona de espinas se esculpe sobre el mismo cráneo como haría posteriormente con otras imágenes como el ya comentado Jesús del Gran Poder. Se trata de una obra de ciento ochenta y un centímetros, en la que Mesa da prioridad a los claroscuros que pueden observarse en los pliegues del sudario o en su espesa cabellera. 


Espero en breve escribir otros comentarios sobre obras de este gran escultor que no incluyo en esta 
entrada por falta de tiempo. Espero que os haya gustado."

Sin duda, son pocas palabras para lo que se puede decir de este señor y su obra aportada. Espero vuestras opiniones sobre la entrada y otros artículos que queráis que publique. 

Misterios de la Semana Santa de Sevilla (I)

Algunos me han preguntado muchas veces por qué no publicaba sobre este tema. Siempre decía que debía tratar el tema de la Semana Santa, y que esto no es un blog tipo Cuarto Milenio, aunque, a última hora, he oído varias historias que tienen un gran calado en la Fe católica, y no tanto de fantasmas ni actividades paranormales, así que voy a citar algunas leyendas que circulan por la ciudad de Sevilla.

Empezamos con el Cristo de Burgos. Desde mi parecer, es la que más se acerca a la Fe más que a temas fantasmales y paranormales. Según palabras de Manuel García Bautista, el cual es un famoso cronista de efectos paranormales de Sevilla, nos cuenta que un devoto se acerca a la Iglesia de San Pedro con diversos problemas, entre ellos un familiar enfermo, poniéndose a rezarle al Stmo. Cristo de Burgos casi ahogándose en su amargura.

Cuando esta persona alzó la cabeza, la imagen inclinó la cabeza y le dijo que no temiera, que sus problemas se iban a solucionar. Como haríamos cualquiera, este devoto salió corriendo asustado por aquella imagen. No se sabe, lógicamente, si esto es verdad, pero cuenta la leyenda que esta persona volvió a su casa, y su familiar enfermo había sanado casi por completo. Los médicos lo calificaron como un milagro, además de ir remitiendo los problemas de este fiel devoto.


Sigamos con la Hermandad de Santa Cruz, la cual sí tiene una historia más llamativa desde mi punto de vista. Ocurre cada diez años en la Parroquia de Santa Cruz, al terminar cada salida, donde sólo quedan los más cercanos y miembros de Junta recogiendo y limpiando aquello después de la Estación de Penitencia. Bueno, pues cada ese período de diez años, hay un nazareno que se encuentra rezando delante del paso de Misterio y de la Virgen.

Además de que no debía estar ahi en ese momento, nadie sabe su nombre ni de dónde viene... Lo más curioso, es que cuando se marcha este singular nazareno, va desapareciendo a medida que anda hacia lo lejos. ¿Será un hermano difunto que nunca se pierde una Estación de Penitencia cada diez años, una promesa... o simplemente ficción?


Ahora vamos a pasar a hablar de lo del nazarenito de Santa Isabel, el cual nunca había oído hablar de esta historia, exceptuando las dos anteriores. Esta historia, más que una leyenda, parece algo más bien lacrimógeno, así que id preparándose. Este nazarenito, llamado Tomasín, era un niño de 8 años de edad, el cual había perdido a su madre recientemente y su padre trabajaba casi todo el día en los ferrocarriles de San Jerónimo, lo cual hizo que este señor concertase un acuerdo con las monjas del Convento de Santa Isabel para que cuidaran del niño todo el día.

Tomasín estaba muy ilusionado con salir en la Hermandad de Los Gitanos, que en ese momento salía de San Marcos, con lo que las monjas decidieron coserle una túnica a este niño para que su padre lo metiera en el Cortejo. En plena Cuaresma, ocurre la mayor desgracia que le podría caer a un niño como Tomasín, contrayendo una enfermedad que haría que ya no estuviera en este mundo. Los médicos no pudieron hacer nada, además de desconocer el origen de la enfermedad. Las monjas amortajaron a Tomasín con su pequeña túnica de Los Gitanos...

Fuente: periodistadigital.com

Llegó la madrugá del Viernes Santo, pasando varios nazarenos Los Gitanos en aquel momento por la Plaza de Santa Isabel para realizar la Estación de Penitencia. Algunos miembros de la corporación vieron que había un nazareno pequeño portando una varita que salía de  la puerta del Convento, lo cual, tomando como un acto de irresponsabilidad que ese niño estuviera sólo allí, fueron a buscarle, pero cuando se aproximaban a él, vieron cómo el nazareno había desaparecido al doblar la esquina, quedando sólo la varita en el suelo...

Posteriormente los miembros que fueron a por él se acercaron al Convento de Santa Isabel, llevándole la varita a las monjas, los cuales se sorprendieron aún más cuando les dijeron que era la varita del pequeño difunto llamado Tomasín. Hasta nuestros días, se ha comentado que muchas veces se ve a ese supuesto nazarenito solitario en la puerta del Convento de Santa Isabel... más que un misterio, parece una historia muy triste.


Por último, os voy a hablar de los "fantasmas" que aparecen alguna vez al año por San Juan de la Palma (La Amargura), y otro relato de leyenda que guarda una historia curiosa con la Inquisición. Sobre los "fantasmas", aparecen durante los traslados del paso de Misterio de La Amargura, donde aparecen todas las figuras montadas en su paso, exceptuando a Silencio Blanco, que como es lógico, se encuentra en la Parroquia.

Deben a su nombre por la particular forma de cubrir a las imágenes durante el traslado, aunque, si no me equivoco, llevan las telas todo el año puestas arriba del paso en el recinto que se guarda (lo cual a mí no me convence ni por el sitio donde se guarda ni por el tratamiento contra el polvo que reciben las imágenes, pero bueno, hay opiniones de todo tipo.).

Fuente: http://www.galeon.com/juliodominguez/2013/fantasmas.html
Fuente: http://www.galeon.com/juliodominguez/2013/fantasmas.html

La otra historia en San Juan de la Palma, tiene que ver con el nombre además de esta Parroquia. Su nombre originario era el de San Juan Bautista, y Ortiz de Zúñiga nos lo explica de esta forma en diversos medios y fuentes que he encontrado. Lo voy a poner tal cual lo he encontrado, ya que hay diversas fuentes que he encontrado que dicen una cosa distinta o que no tiene nada que ver con el relato. La que vais a leer es la que supuestamente es la versión oficial: 

“En años pasados, cuando hubo en Sevilla muchos herejes, predicó en esta Iglesia un fraile de San Francisco, el cual dijo que nadie delinquiere contra la fe, porque las paredes tenían ojos y oídos. La noche siguiente, en punto de las doce, un hereje que oyó este sermón , haciendo burla de lo que el predicador había dicho, se llegó a la palma situada en el centro del antiguo cementerio de la Parroquia (hoy plaza de San Juan de la Palma) , y le dijo: Palma, la Madre de Dios no quedó Virgen después del parto. 

Al día siguiente se presentó en el tribunal de la Inquisición un anciano que denunció al hereje, el cual hereje prendieron los señores inquisidores y le tomaron su confesión pero éste negó. Mandó la inquisición registrar la casa del denunciante para encontrar pruebas de su herejía y dieron allí con un joven que era nieto de éste. 

Por las descripciones el joven les dijo que se trataba de su abuelo, pero que éste llevaba muerto 80 años, y que estaba sepultado al pie de la palma del cementerio de San Juan. Volvieron a detener al hereje y le contaron el milagro de Dios, que había permitido que se levantara un muerto para castigar su pecado.”

Azulejo en San Juan de la Palma donde se narra tal leyenda. Fuente: Leyendas de Sevilla

Quizá esta última historia sí sea más conocida en Sevilla, a diferencia de las otras. A más de uno le vendría bien un "sustito" de éstos en plan El Stmo. Cristo de Burgos o San Juan de la Palma, a ver si se relajan un poquito con el tema de la Iglesia... Próximamente, vendré con más historias.